jueves, 30 de marzo de 2017

La UE propone prepararse ante una gran tormenta solar con un gran simulacro

Reconoce la ausencia de planes conjuntos y sugiere realizar un gran simulacro de emergencia continental. «Un evento de tal magnitud podría abrumar la capacidad de respuesta de una sola nación», advierte




Se ha hecho publico un informe del Centro de Investigación Conjunta de la Unión Europea donde se reconoce que los países pertenecientes a la mima no están preparados para afrontar el desastre que ocasionaría en la población el impacto de una imprevista tormenta solar, un evento de este tipo dañaría tanto satélites, GPS y la red eléctrica de un porcentaje elevado del mundo durante un largo periodo, imagínense lo que se tardaría en reponer toda la infraestructura dañada sobre todo en países en desarrollo donde no se cuenta con materiales para reponer tales daños descomunales.


«Un evento de tal magnitud podría abrumar la capacidad de respuesta de una sola nación», advierte el texto, que reconoce la ausencia de directrices conjuntas en caso de que se produzca un fenómeno semejante. Por este motivo, propone la realización de un gran simulacro de emergencia para preparar al continente, según informa la Asociación Española de Protección Civil para el Clima Espacial (AEPCCE).

El informe señala que los planes de emergencia ante las tormentas solares deben considerar «todo el rango de infraestructuras afectables», lo que la AEPCCE comprende como una referencia a las instalaciones nucleares europeas, en lo que consideran una «injustificable ausencia, todavía hoy, de planes de emergencia nuclear» ante un «bombazo» solar, del mismo modo que sí se cuenta con protocolos de emergencia nuclear en caso de terremotos, incendios y otras eventualidades.


«Los operadores deben ser conscientes de que mantener un funcionamiento satisfactorio de las infraestructuras durante los usuales fenómenos moderados del clima espacial no garantiza su continuidad operativa o la ausencia de daños durante tormentas geomagnéticas del tipo Carrington», señala el documento. El evento Carrington ocurrió el 2 de septiembre de 1859, cuando una tormenta solar causó el colapso de las mayores redes mundiales de telégrafos, en Europa y América del Norte, y las auroras aparecieron en los cielos del Caribe, Roma y Madrid. Hoy en día, en las sociedades modernas cada vez más dependientes de la tecnología, algo parecido supondría una auténtica catástrofe.


El informe del Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea también incide en la necesidad de considerar protocolos y medidas preventivas para los ciudadanos «antes, durante y después de un evento extremo», para que conozcan los riesgos e impactos potenciales y sepan actuar en consecuencia.

Éste nuevo informe de la Comisión Europea se produce pocos meses después de que el expresidente de Estados Unidos Barack Obama dictase una Orden Ejecutiva para la preparación del país ante los fenómenos extremos del clima espacial. Un fenómeno semejante, advertía la orden, podría desactivar una gran parte de la red de energía eléctrica, lo que resultaría en una cascada de fracasos que afectarían a servicios clave como el abastecimiento de agua, la salud y el transporte. «El clima espacial tiene el potencial de afectar y alterar la salud y la seguridad a través de continentes enteros simultáneamente», recordaba.





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