martes, 21 de febrero de 2017

Incidente Dyatlov- El paso del Diablo.


La fecha, 25 de enero de 1959. Los participantes: 10 estudiantes ( Igor Diatlov: líder del grupo Estudiante del departamento de radio, 23 años, Zinaida Kolmogorova: Estudiante del departamento de radio, 22 años, Liudmila Dubinina: Estudiante de economía, 21 años, Aleksandr Kolevatov: Estudiante del departamento de geotecnia, 25 años, Rustem Slobodin: Estudiante de la facultad de ingeniería, 23 años, Yuri Krivonischenko: Estudiante de la facultad de ingeniería, 24 años, Yuri Doroshenko: Estudiante de economía, 21 años, Nicolas Thibeaux: Brignollel. Estudiante de la facultad de ingeniería, 24 años, Alexander Zolotarev: Guía de montaña, 37 años y Yuri Yudin: El único superviviente) todos cursaban en el Instituto Politécnico de los Urales de Ekaterimburgo. Comenzaron entonces una travesía a través de los montes Urales, la frontera natural entre Europa y Asia. Había sido un viaje planeado con antelación y tenían un objetivo para nada sencillo, alcanzar el pico Otorten en el norte de la cordillera.




La ruta de la caminata fue diseñada por el propio Dyatlov. A partir de Sverdlovsk, el grupo siguió en tren hasta la pequeña localidad de Serov, y luego hasta el pueblo de Ivdel para finalmente en autobús hasta el pueblo de Vijay.
La travesía fue catalogada de "categoría 3" ya que las condiciones climatológicas y el terreno la hacían muy dura, y el objetivo era alcanzar el Monte Otorten (situado a 12 km más al Norte del paso Dyatlov) y regresar antes del día 12 de febrero a Vizhai. El grupo llegó a la ciudad de Ivdal el 25 de Enero, donde el crudo invierno ruso ya estaba en su apogeo dejando el paisaje blanco por las intensas nevadas. 



 
Preguntaron si algún transporte iba hasta Vizhai (el último núcleo urbano del extremo Norte de esa zona de los Urales). Un camionero se ofreció a llevarlos.

El clima gélido, ventoso, de nevadas profundas no era un desafío, solo un dato que, para ellos, le otorgaba un condimento especial, pero nada diferente a lo que ya habían atravesado.

Antes de salir hacia su fatal destino, una foto con algunos pobladores de Vizhai


El 27 llegaron a Vizhai, el último pueblo, luego solo quedaba un terreno hostil, inhóspito. Como pasa en muchas tragedias, casi como si fuese una ley del destino, un guiño para los guionistas de las películas, alguien se salvó a último momento. El afortunado fue Yudi Yudin, de 21 años, quien por una disentería no pudo continuar.







Fueron cinco días de una ardua caminata, aunque por las imágenes puede notarse que el espíritu de los nueve expedicionarios distaba del sufrimiento, del cansancio extremo. Ese 2 de febrero, las múltiples horas de entrenamiento del equipo no sirvieron demasiado.



Lyudmila Dubinina e Igor Dyatlov miran a la cámara. Nicolas Thibeaux y Rusten Slobodin bromean



Por un error de cálculo se habían distanciado del camino trazado y debieron hacer campamento en la ladera de la montaña Kholat Syakhl – "Montaña de la muerte", en lengua la local-. La noche caía y la lógica dictaba que ese era el lugar ideal para el descanso nocturno. Lógica, sentido común, discernimiento, todas palabras que dejaron de tener significado y que aún no las tienen, cuando se intenta entender qué sucedió aquella noche.


Cuatro días después, otro equipo de expedicionarios que pasaba por la zona se acercó al campamento para establecer contacto, pero solo encontraron desolación y entendieron rápidamente que allí había ocurrido un evento que no tenía explicación. Un evento que aún desconcierta.


Para comenzar, lo primero que los asustó fue ver que las carpas estaban rasgadas desde adentro, como si algún animal salvaje, un oso quizás, hubiese ingresado. Pero en el interior no había nadie, salvo las pertenencias, prolijamente acomodadas, listas para el día por venir. Salvo por los cortes, no había signos de violencia. Solo esos trazos sin forma, a las apuradas, como motivados por la desesperación.


Las carpas fueron encontradas con todas sus pertenencias ordenadas y con cortes realizados desde el interior

Del lado de afuera encontraron huellas, impresiones de pies descalzos en la nieve que se dirigían de manera torpe hacia abajo. El rastro se perdía en un bosque y, junto a una roca, tapados por la nevada de los últimos días, yacían dos cadáveres, en ropa interior, bocabajo, cerca de lo que había sido una fogata. Desnudos, con temperaturas bajo cero, sus cuerpos estaban casi intactos, casi. Sus manos tenían notorios signos de desgaste, en carne viva, pero enteras, como si hubiesen intentando subirse a aquella piedra de manera sistemática, desesperada.


Los dos primeros fueron encontrados cerca de una de las carpas
En los alrededores encontraron tres cadáveres más, el de Dyatlov, entre ellos. También estaban "en perfectas condiciones", no había signos de violencia, ni muestras de que algún animal salvaje los hubiese herido o profanado. Sin embargo, poseían una expresión de horror.





Los expedicionarios regresaron a Vizhai y desde allí la noticia de los hallazgos se propagó. Varios grupos de salvataje recorrieron la zona en las semanas posteriores, en búsqueda de los cuatro estudiantes que aún permanecían desaparecidos, pero sin suerte.


Pasaron dos meses hasta que los encontraron y lo que descubrieron aumentó aún más el desasosiego, la incomprensión. Estaban, lógicamente, tapados por la nieve, pero llevaban ropa, la ropa que les faltaba al primer grupo. Además, en este caso, los signos de violencia eran notorios: cráneos y costillas fracturadas. A una de las jóvenes, Ludmila Dubinina, le faltaban la lengua y los ojos, que podían ser atribuibles a alguna alimaña carroñera.





Se realizaron autopsias, muchas, y esto generó más y más interrogantes. Preguntas que aún no encuentran respuestas y alimentaron -y alimentan- teorías, para algunos, sin lógica, sin sentido común, sin discernimiento.


Yuri Doroshenko: Se lo encontró con un chaleco, una camisa de manga corta, pantalones tejidos (con un gran agujero en el lado derecho y un agujero más pequeño en el lado izquierdo), shorts sobre sus pantalones, y un par de calcetines de lana (el de la izquierda se quemó). Sus lesiones incluyen: el pelo quemado en el lado derecho de su cabeza; las orejas, la nariz y los labios cubiertos de sangre; una axila derecha magullada; dos abrasiones en la superficie de su hombro derecho, sin sangrado de tejidos; contusiones en el antebrazo derecho; la piel en los dedos de ambas manos rasgado; piel magullada en ambos muslos; congelaciones en la cara y las orejas; una secreción espumosa de color gris en su boca y mejilla derecha (razón por la cuál dió a pensar a algunos doctores que antes de su muerte, alguien o algo estaba presionando su cavidad torácica, lo que también podría ser causada por una caída de un árbol.). Causa oficial de la muerte: la hipotermia.

Yuri "Georgy" Krivonischenko: Se le encontró vestido con una camisa, una camisa de manga larga, pantalones de natación, pantalones y un calcetín roto en su pie izquierdo. Sus lesiones incluyen: moretones en la frente y alrededor del hueso temporal izquierdo; difuso sangrado en la región temporal y occipital derecho debido a daños en su músculo temporal; la punta de su nariz había desaparecido; orejas congeladas; contusiones en el lado derecho de su pecho; contusiones en las manos; desprendimiento de la epidermis en la parte posterior de la mano izquierda; una parte de la epidermis de la mano derecha se encuentra en la boca; contusiones y rasguños de menor importancia en los muslos; una contusión en el glúteo izquierdo; contusiones y quemaduras en la pierna izquierda. Sus ropas mostraban niveles elevados de radiación. Él había ayudado a limpiar después del accidente Kushtumkov en 1957, pero es muy poco probable que cualquier remanente de la radiación se hayan mantenido, o que hubiera mantenido la misma ropa durante dos años después de haber sido expuestos a la radiación. La causa oficial de la muerte: la hipotermia.
Siguieron rastreando la zona, hallando otros tres cuerpos sin vida. Por la posición de los cadáveres, de cara al campamento, daba la sensación de que habían caído fulminados mientras huían despavoridos de algo o de alguien.
Los cuerpos sin vida del resto de los integrantes del grupo no fueron hallados hasta dos meses después de haberse iniciado los trabajos de rescate, sepultados bajo una capa de nieve de cuatro metros de espesor, junto a uno de los arroyos del barranco que discurren por el interior del bosque.



 Igor Dyatlov: Llevaba un abrigo de piel desabrochado con bolsillos, un suéter, una camisa de manga larga (que pertenecía a Yudin, y que se lo había dado a Doroshenko; presumiblemente Dyatlov consiguió la camisa del cadáver de Doroshenko), pantalones de esquí por encima de sus pantalones , un calcetín de lana en su pie derecho, y un calcetín de algodón en su pie izquierdo. Los rumores afirman que llevaba una fotografía de Komolgorova, pero esto no está verificado. Sus lesiones incluyen: abrasiones menores en la frente; abrasiones por encima de la ceja izquierda; sangre seca en los labios; faltan los incisivos en la mandíbula inferior (esto se determina que ha ocurrido mucho antes del viaje de 1959); muchos pequeños arañazos en el antebrazo derecho y la palma de la mano; contusiones en las articulaciones metacarpofalángica de la mano derecha (una lesión común en el combate cuerpo a cuerpo); contusiones en la mano izquierda; rodillas con moretones y sin sangrado en el tejido subyacente; contusiones en el tercio inferior de la pierna derecha; abrasiones en ambos tobillos con una hemorragia en el tejido subyacente. La causa oficial de la muerte: la hipotermia. 





Zinaida Komolgorova: Llevaba dos sombreros, una camisa de manga larga, otra camisa, un suéter con puños rotos, pantalones, pantalones deportivos de algodón, pantalones de esquí con tres pequeños agujeros en la parte inferior, una máscara militar, y tres pares de calcetines. Sus lesiones incluyen: inflamación de las meninges, las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal (una característica común de la hipotermia); la congelación de las falanges; numerosas contusiones en las manos y las palmas; un largo hematoma que rodeaba el torso en el lado derecho. La causa oficial de la muerte: la hipotermia.



Rustem Slobodin: Llevaba una camisa de manga larga, otra camisa, un suéter, dos pares de pantalones, cuatro pares de calcetines, y una sola bota en el pie derecho. Sus lesiones incluyen: abrasiones en la frente; un hematoma en el párpado superior del ojo derecho con hemorragia en el tejido subyacente; rastros de secreción sanguinolenta por la nariz; hinchazón de los labios; hinchazón y un montón de pequeñas abrasiones de forma irregular en la mitad derecha de la cara; abrasiones en el lado izquierdo de la cara; epidermis rota en el antebrazo derecho; contusiones en las articulaciones metacarpofalángicas en ambas manos (a menudo en combate cuerpo a cuerpo); contusiones en la cara media del brazo izquierdo y la palma; contusiones en la tibia izquierda; fractura del hueso frontal del cráneo y hemorragias en el músculo temporal (la autopsia médica sugiere, además, que sufrió la pérdida de coordinación debido a la conmoción inicial inmediatamente después del golpe que podría haber acelerado su muerte por hipotermia). Él fue encontrado con una cama de hielo debajo de su cuerpo, lo que significa que su cuerpo aún estaba caliente cuando se cayó. Quizás perdió el conocimiento y nunca recuperó la conciencia antes de sucumbir a la hipotermia. La causa oficial de la muerte: la hipotermia.



Lyudmila "Lyuda" Dubanina: Llevaba una camisa de manga corta, camisa de manga larga, dos suéteres, ropa interior larga, medias largas, dos pares de pantalones (el par externo fue gravemente dañada por el fuego y posteriormente arrancado), dos pares de calcetines calientes, un tercer calcetín no emparejado, y la mitad de un suéter envuelto alrededor de su pie izquierdo. Sus lesiones incluyen: falta la lengua, el músculo hipogloso y los músculos del suelo de la boca; los tejidos blandos alrededor de los ojos, las cejas y el área temporal izquierda que falta con el hueso parcialmente expuesto; faltan los ojos; el cartílago de la nariz rota y aplastada; # 2, 3, 4, y 5 costillas rotas en el lado derecho con dos líneas de fractura visibles; # 2, 3, 4, 5, 6, y 7 costillas rotas en el lado izquierdo con dos líneas de fractura visibles; tejidos blandos del labio superior, que revelan dientes faltantes y el maxilar superior; hemorragia masiva en la aurícula derecha del corazón; una contusión en el medio del muslo izquierdo; tejidos alrededor del hueso temporal izquierdo dañado; aproximadamente 100 g de sangre coagulada en el estómago (lo que sugiere que ella estaba viva y su corazón seguía latiendo cuando se eliminaron la lengua y los músculos orales). La causa oficial de la muerte: hemorragia en la aurícula derecha del corazón, varias costillas fracturadas y hemorragia interna.


Semyon "Alexander" Zolotarev: Llevaba dos sombreros, una bufanda, una camisa de manga corta, camisa de manga larga, un suéter negro, una chaqueta con dos botones superiores desabrochados; ropa interior larga; dos pares de pantalones; un par de pantalones de esquí, un par de calcetines y un par de zapatos hechos a mano de cuero calientes conocidas como burka. Sus lesiones incluyen: ojos que faltan; faltan los tejidos blandos alrededor de la ceja izquierda con el hueso expuesto; Tórax Inestable (# 2,3,4,5, y 6 costillas rotas en el lado derecho con dos líneas de fractura); una herida abierta en el lado derecho del cráneo con hueso expuesto. La causa oficial de la muerte: lesión interna traumática. 

Alexander Kolevatov: Hay relativamente poco sobre el estado de su cuerpo cuando fue encontrado. Sus lesiones incluyen: falta de tejidos blandos alrededor de los ojos, faltan las cejas y el cráneo está parcialmente expuesto; una fractura en la nariz; una herida abierta detrás de la oreja, y el cuello deformado. La causa oficial de la muerte: lesión interna traumática.

Nicolai Thibeaux-Brignolles: Como Kolevatov, relativamente poco se informó sobre su cuerpo. Sus lesiones incluyen: múltiples fracturas en el hueso temporal del cráneo con extensiones a los huesos frontal y esfenoides; una contusión en el labio superior del lado izquierdo; hemorragia en el antebrazo inferior. La causa oficial de la muerte: lesión interna traumática.

La autopsia de los cinco primeros cuerpos encontrados, reveló que no había lesiones que hubieran podido provocar la muerte de ninguno de ellos y en un principio se mantuvo la hipótesis de la muerte por hipotermia. Pero las autopsias de los otros cuerpos hallados más tarde, cambió drásticamente el desarrollo de la investigación. Tres de los fallecidos mostraban lesiones mortales. Uno de ellos presentaba importantes daños en el cráneo, y los otros dos mostraban sendas fracturas en sus cajas torácicas que parecían haber sido inducidas por causa del atropello de un vehículo circulando a gran velocidad. Ninguno de ellos presentaba lesiones superficiales, exceptuando una de las muchachas a la que le faltaba la lengua.
Los restos hallados en el campamento intuían que en aquel lugar se habían vivido situaciones de auténtico pánico. Las tiendas de campaña, que permanecían con las cremalleras cerradas, estaban rotas y daba la sensación que sus ocupantes las habían abandonado a toda prisa presos de una situación de pánico. 


Las huellas de la fotografía son las que se usaron para seguir el rastro del grupo, conducían hacía el árbol dónde aparecieron los dos primeros cadáveres. Se les llama “huellas en columna”, una vez prensada la nieve, la huella se congela y al soplar viento que arrastra el polvo de nieve que las rodea, quedan estas curiosas formaciones, que son las que tuvieron en cuenta para localizarlos. Son las huellas de un grupo de ocho a nueve personas, caminan juntas aunque en algunos tramos alguien se desvía del grupo y vuelve a unirse más adelante. Son huellas antiguas, muy diferentes de las que podrían dejar los equipos de rescate. Pocos de los pies llevan zapatos y la dirección coincide con la posición de los cuerpos.
Llevan un paso organizado, todas las demás pisadas caóticas alrededor de la tienda lo más probable es que pertenezcan al equipo de rescate, por lo que la teoría de la huida a lo loco no se sostiene. Abandonaron con mucha prisa la tienda, sí, pero sabían hacia dónde se dirigían.

Y lo más enigmático del caso, es que los últimos cuerpos que fueron encontrados mostraban altos niveles de radiación. Dichos niveles también fueron detectados por los investigadores en la zona de la ladera donde estaban montadas las tiendas de campaña. Por otro lado, la previsión meteorológica del día 2 de Febrero indicaba fuertes rachas de viento, intensas nevadas y temperaturas inferiores a -20ºC, pero los cadáveres iban vestidos con la misma ropa que habían utilizado para dormir, incluso algunos llevaban sobre sus cuerpos trozos de tela que habían arrancado a los que ya habían fallecido, para resguardarse del frío.
Algunos investigadores ajenos al trabajo de campo "oficial", que tuvieron acceso a los archivos relacionados con el caso, expusieron que la versión oficial ofrecida por las autoridades declaraba que tres de los excursionistas habían perecido de hipotermia y el resto a causa de diversos accidentes de montaña. Cabe añadir, que tras los funerales de los jóvenes excursionistas, sus familiares afirmaron que los cuerpos presentaban un extraño tono marrón en la piel. 


Teoría de la avalancha


Esta fue la primera versión casi oficial. El tiempo había empeorado dificultando la visibilidad, ellos mismos lo explican en sus diarios. La zona de la
montaña que eligieron para acampar era propensa a sufrir avalanchas y ellos lo sabían, por eso una de las dudas que surgieron fue por qué eligieron ese lugar, que no era el más apropiado. Se pensó que debido al mal tiempo se equivocaron de camino, y demasiado cansados para retroceder, acamparon en ese lugar. Yuri, el único superviviente, no opinaba lo mismo; conocía la forma de pensar de Dyatlov, y en su opinión, sí es cierto que el mal tiempo les retrasó más de lo previsto, y la acampada debía ser 20 kilómetros más adelante, una vez pasada la falda de la montaña, pero en lugar de retroceder y perder más tiempo o avanzar que era más peligroso, lo más lógico era que acamparan justo donde lo hicieron. Era cierto que en esa ladera se producían avalanchas ocasionales, pero nada indicaba que fuera a ocurrir una, y estaban lo suficientemente alejados para huir y protegerse.
Teniendo esto en cuenta, no es descabellado pensar que el miedo a un desprendimiento de nieve no estuviera presente entre ellos, habían aceptado un riesgo. La teoría oficial continua indicando que durante la noche, un potente ruido les hizo creer que se estaba produciendo un alud, de ahí su salida precipitada de la tienda y el correr a ponerse a salvo en el bosque.
No hubo ninguna avalancha ni esa noche ni después, la nieve que cubría la tienda y los cuerpos era mínima y la justa en una montaña donde cae la nieve. El equipo de los jóvenes (los esquíes, etc) estaba clavado rodeando la tienda tal y como lo dejaron ellos, así lo demuestran las últimas fotos tomadas por el equipo y las del grupo de rescate. De haber un movimiento en la nieve, estarían cubiertos o desplazados y no es así. 


No hubo desprendimientos, por lo que la teoría oficial continua diciendo que el ruido que les asustó pudo ser el de un avión en pruebas, cerca hay una base militar, y eso explicaría las luces naranjas que vieron los excursionistas. Unos deportistas cualificados saben distinguir el sonido de un avión y el de la nieve deslizándose, pero aunque así no fuera y la tensión les hiciera separarse de la tienda, al ver que no había peligro y que se estaban congelando, hubieron vuelto a por su ropa de abrigo, cosa que no hicieron.
Es de día, y en el diario del grupo indican que la temperatura es de -18º a -24º de día. El sol está a punto de ponerse, a las 17:02 horas. La última anotación del diario de Dyatlov, dice:

“No podemos dejar que cualquiera en nuestra situación comience el ascenso a las montañas. A cerca de 16:00. Debemos elegir el lugar para la carpa. Hay viento, un poco de nieve. La capa de nieve es de 1,22 metros de espesor. Cansado y agotado, empezamos a preparar la plataforma para la tienda. La leña no es suficiente. No cavaremos un hoyo para el fuego. Demasiado cansado para eso. Cenamos justo dentro de la tienda. Es difícil imaginar un gran consuelo en algún lugar de la cordillera, con un viento penetrante, a cientos de kilómetros de distancia de los asentamientos humanos.”

Los daños en los cuerpos tampoco los pudo producir una avalancha, porque la línea de pisadas se aprecia que todos salieron por su propio pie, sin embargo, la herida del cráneo y la del tórax los inmovilizaría por completo y de inmediato. Les tendrían que sacar sus compañeros de la tienda y llevarlos con ellos, pero no hay marcar de arrastre y precisamente los más heridos fueron los últimos en morir.


Fue tomada el 26 de febrero. El que está de espaldas es Vadin Brusnicin, compañero de los fallecidos del Instituto Politécnico y de los primeros en comenzar la búsqueda. La tienda es inconfundible, ya que la fabricaron uniendo dos carpas Igor Dyatlov y su amigo Boris Slovkov, que fue quien encontró e identificó la tienda. Es la primera foto tomada de la tienda, cuando aun creían que encontrarían vivos a sus compañeros. La cruz no tiene ningún significado religioso, ya que estamos en la antigua Unión Soviética, un estado ateo. Y esa misma cruz aparece en la última foto del equipo perdido mientras montaban esa misma tienda, el 1 de febrero.


Teoría de la conspiración militar


La que casi todos tienen en mente. Y después de analizar las anteriores, muchas pistas apuntan a ella. Armas químicas, misiles de prueba, prototipos de aviones sobrevolando la zona…
No era desconocido para nadie que aquella fue una zona de maniobras militares. Gran parte de la zona era militar. Ekaterimburgo estaba rodeada de misiles antiaéreos. En esos años estaban probando un prototipo de misil que fallaba más que una escopeta de feria. Quitar de en medio a testigos inoportunos no es era un problema para ellos. Se supone que conocían la ruta que seguirían los chicos, pero los accidentes ocurren. Cerca de Sverdlovsk existía un gran complejo de experimentación de armas químicas.




¿Y qué opinaba Yuri?. Él siempre estuvo convencido de que los militares tuvieron algo que ver. Tuvo que reconocer los cuerpos de sus amigos, que a juzgar por las fotografías de los cadáveres no tuvo que ser nada agradable y explicar qué prenda era de quién. También identificó dos materiales que no pertenecían al grupo, una tela militar y unas gafas, militares. Se encontraron tres cámaras dentro de la tienda, todas con fotografías similares desde distintas perspectivas, pero él insistió en que eran cuatro las cámaras que llevaban sus compañeros. También faltaba uno de los diarios.
Yuri Yudin también menciona que en algún momento de la investigación, vio unos documentos en los que indicaba que los militares comenzaron las indagaciones 10 días antes de que empezara la búsqueda oficial por la gente del Instituto Politécnico. Pero estos documentos también desaparecieron. También vio cómo se sacaban de la sala de autopsias recipientes con los órganos de sus amigos para enviar al laboratorio, que nunca llegaron. Y si llegaron, no hay informes de ellos. A pesar que los informes forense preliminares son muy detallados y profesionales.

Teoría del espionaje


Por último, se ha llegado a afirmar que al menos uno de los miembros del equipo era un doble espía infiltrado. También hay quien opina que todos eran espías o estaban trabajando en algún proyecto secreto dentro del Instituto Politécnico. Sí es cierto que tres eran estudiantes de ingeniería, pero el resto de radio y economía. El sospechoso es el guía, Zolotariov, es mayor que el resto (37 años), usaba un nombre falso (no se llamaba Alexandre, sino Zenem) de origen cosaco y estuvo en el ejército. Era un veterano de guerra de un pelotón del que solo sobrevivió un 3%, tenía tres medallas al valor, cuando como mucho los veteranos tenían una, antes de la segunda ya estaban muertos.
Eso explicaría por qué había una prenda contaminada de radiactividad, aunque leve. En aquella época, los occidentales no tenían un acceso fácil para infiltrarse como espías, por lo que contrataban a ciudadanos rusos. Su misión era localizar los lugares dónde podría enriquecerse uranio, por eso intercambiaban con el espía en cuestión un objeto o una prenda impregnada de radiactividad. La central nuclear secreta de Tomsk-7 fue descubierta así, mediante el intercambio del gorro de un esquiador contaminado de radiación. Se supone que Zolotariov era un doble espía, le contactaban para entregar una prenda contaminada pero era una trampa para que la KGB diera con el occidental.
Muchas teorías, pero ninguna solución.
En las fotografías de los cadáveres (que no publicamos ahora), éstos están vestidos. Cuando se habla de ropa interior realmente habría que hablar de “ropa de interior”,o se dice que los fallecidos estaban medio desnudos, realmente no es cierto. Los esquiadores llevaban dos tipos de ropa, la de estar dentro de la tienda, que es la que se considera como ropa interior (ropa de interior, de interior de la tienda), y la de abrigo de exterior. La ropa de interior eran camiseta de manga corta, camiseta de manga larga, jersey (uno o dos), pantalones gruesos y varios pares de calcetines. También tenían un calzado especial para andar por la tienda. Salen de la tienda con la ropa de reposo dejando la de abrigo de exterior y los dos pares de zapatos. es raro que no llevaran puestos sus zapatos de interior de la tienda, puede que el incidente ocurriera justo cuando se estaban cambiando de calzado.
Los cadáveres encontrados bajo el árbol sí llevaban poca ropa, pero porque sus compañeros la cortaron en jirones para abrigarse, una vez estaban muertos y seguramente en rigor mortis, por eso tuvieron que cortar la ropa.
Esto descarta la teoría del “desnudo paradójico” por hipotermia, que viene a decir que en momentos de hipotermia extrema, los afectados comienzan a quitarse la ropa, desorientados. Ellos no estaban desorientados, porque intentaban mantener el calor por todos los medios. Pero un par de jerseys de lana y unos pantalones, en una noche que superó los -20º centígrados (se llega a especular con una sensación térmica de unos -30º debido al fuerte viento que soplaba), es prácticamente como estar desnudo.

Teoría de la radiactividad


Yuri Krivonischenko (Юрий Кривонищенко) trabajó en Chelyabinsk-40, una instalación nuclear secreta que sufrió un desastre que se conoce como el “Accidente Kushtumkoy”. El 29 de septiembre 1957 la planta de plutonio experimentó fuga radioactiva. Krivonishenko fue una de las personas que se envió para limpiarlo. Pensaron que la ropa radiada podía ser suya, algo absurdo, Yuri tenía más conocimientos sobre la radiactividad que la mayoría de la gente en el momento y es muy poco probable que guardara algunas de la ropas que llevaba dos años antes del viaje. Sobre todo sabiendo que estaba contaminada. Pero es un dato importante saber que al menos dos miembros del equipo sabían lo que era exponerse a las radiaciones. ¿Encontraron algún resto de material radiactivo por la zona, lo llevaron a la tienda y allí comprobaron lo peligroso que era?. Que falten cosas de la tienda no es raro, cuando una vez avistada por el ejército, tardaron 14 días en dar el aviso, si tenemos en cuenta las declaraciones de Yuri Yudim.
Aun así la radiactividad era leve, y se centraba en una sola de las prendas (hay discrepancias entre el abrigo de Dubinina y los pantalones hechos jirones y usados por ella de su compañero muerto). En cuanto a la lengua de la mujer, el las fotografías se la ve cabeza abajo, con la cara sumergida en el arroyo que se formó durante el deshielo.
Actualmente, el paso Dyatlov se ha convertido en lugar de atracción morbosa turística. Siete de los fallecidos están enterrados en el cementerio de Ekaterinburg. Por razones desconocidas, dos de los cuerpos fueron trasladados a otro cementerio más alejado al que está prohibido el paso.

Teoría de las esferas brillantes


Esta historia fue la que más evidencias tenía, así lo afirmó Lev Ivanov, el director de la investigación en 1959, quien en 1990 dio una entrevista al diario Leninsky Put de Kazakh. El viejo jefe confirmó haber recibido órdenes de los oficiales superiores de la región, los mismos que le ordenaron terminar la investigación y clasificar las evidencias como secreto. Esto se debió a los múltiples reportes recibidos de testigos, militares y personal del clima, que confirmaron haber visto esferas brillantes ese año durante el mes de febrero hasta marzo.
Los documentos desclasificados mostraban apuntes del diario de Igor Dyatlov, texto que hablaba sobre la presencia de esferas naranjas que flotaban en el cielo nocturno en dirección al monte Kholat-Syakhl.
En ese entonces, Ivanov creía que durante la noche, uno de los esquiadores salió, se asustó al ver las esferas y sus gritos despertaron al resto. Los primeros 5 exploradores murieron por una explosión causada por una de estas armas experimentales. Para apoyar esta teoría se utiliza como prueba que las ropas de los fallecidos tenían niveles de radiación y también sus caras tenían un bronceado marrón, algo inusual, se habla también de que el color del pelo de algunas víctimas había cambiado a un tono gris y que era probable que hubiesen quedado ciegos.
Después del funeral, Yury Yudin (el hombre que abandonó la expedición al enfermar) y Yury Kuntsevich seguían la pista de qué sucedió con las investigaciones y porqué se escondieron las evidencias, este secretismo respaldaba la posibilidad de que los 9 esquiadores se adentraron en territorio de pruebas militares. Sin embargo no había rastro de explosiones en ningún lugar del área de Kholat-Syakhl.
El historiador de misiles soviéticos, Alexander Zeleznyakov realizó varias investigaciones, pero no encontró registro de ningún lanzamiento durante esa fecha.
Sin embargo el 2 de febrero de 2008, un grupo de 6 socorristas y más de 30 expertos se reunieron en el lugar para examinar los hechos y encontrar respuestas. Tras investigar el sitio concluyeron que las muertes fueron causadas accidentalmente por pruebas militares ya que encontraron varios restos metálicos que podrían pertenecerr a algún tipo de misil. 


Teoría de las fuerzas sobrenaturales


La tribu Mansi, cuya ayuda fue muy importante en las labores de búsqueda y rescate de los muertos, ya que se conocían la zona como la palma de la mano, lo tenían muy claro: los chicos fueron atacados por los espíritus de las montañas. Fantasmas, seres etéreos, que eran los verdaderos dueños de la zona. No aceptaban intrusos, protegían todo el entorno de las agresiones que los humanos hacen a la naturaleza. Los muertos de su tribu eran cazadores, y los pocos cazadores que se adentraban por la zona procuraban no quedarse de noche.
Los chicos eran más que intrusos, eran “extranjeros”, cortaban ramas de los árboles, hacían fuego, en cualquier momento pudieron faltar al respeto a los espíritus de la montaña y lo pagaron caro.
Si tenemos en cuenta los diarios encontrados en la tienda, Igor Dyatlov escribe que su ruta sigue un camino de caza mansi, y que el día anterior un cazador había recorrido la zona. Ellos dejan marcas en los árboles, diciendo cuántos cazadores pasan por el lugar y a qué clan pertenecen. En una de las fotografías de las cámaras encontradas en la tienda, se ve a Igor posando junto a una de estas marcas.




“Mansi, Mansi, Mansi. Estas palabras se repiten con más frecuencia en nuestras conversaciones. Mansi son gente del norte. Personas muy interesantes y únicas que habitan en los Urales Polares del Norte, encerrados en la región de Tyumen. Ellos tienen un lenguaje escrito y dejan signos característicos en los árboles del bosque”. Escribió Igor el 30 de enero.
¿Fueron los espíritus de las montañas los que aterrorizaron a los jóvenes? ¿Les paralizaron de miedo hasta que murieron congelados? Lo cierto es que la maldición del nueve se repite. Los cazadores mansi muertos de la leyenda eran nueve. Los esquiadores del equipo de Dyatlov eran nueve. En 1960 un avión con nueve personas, entre pilotos y geólogos, se estrelló en la misma falda de la montaña. Murieron los nueve, y al recuperan la caja negra no encontraron ninguna explicación del accidente. Actualmente, los excursionistas evitan pasar en grupos de nueve.

Teoría del Yeti


Un nuevo documental titulado “El Yeti ruso: El asesino vive” que fue emitido el pasado 01 de junio en el Discovery Channel, explora a fondo la posibilidad de que un “menk”, la palabra rusa para Yeti, hubiese sido el responsable de tales atrocidades. Aunque realmente la ciencia no reconoce la existencia del Yeti, el explorador Mike Libecki, el investigador del controvertido documental, está convencido de que hay algunos aspectos extraños en la masacre que parecen indicar que estuvo involucrada una gran criatura.
Por ejemplo, una de las tiendas fue rota desde el interior y algunas de las víctimas dejaron su ropa atrás con temperaturas bajo cero en el exterior. Libecki considera aún más extraño la eliminación de los informes de la autopsia y otros documentos oficiales del gobierno ruso.
“He pasado mucho tiempo solo en la montaña y he tenido que hacer frente a experiencias cercanas a la muerte”, dijo Libecki a los medios de comunicación. “Sé que si yo desapareciera, me gustaría que mi familia supiera lo que me pasó.”
Con el fin de investigar la teoría del Yeti, Libecki visitó Rusia para reunirse con expertos de la legendaria criatura, como Igor Burtsev del Centro Internacional de Hominología.
“Él es el mayor experto del mundo en el Yeti ruso”, dijo Libecki en el documental. “Ha dedicado toda su vida a la búsqueda de esta criatura.”


Teoría de la conspiración ovni


La idea vino esta vez del testimonio de un grupo de excursionista que se encontraban acampados varios kilómetros al sur, que afirmaban haber visto la noche de las muertes varias esferas de color naranja sobrevolando la zona donde se encontraban los esquiadores.
Curiosamente, uno de los defensores de esta teoría era un militar, que no podía mostrar las pruebas por estar clasificadas pero aseguraba que existían. Este caballero era Lev Ivanov. Tuvo muy en cuenta el testimonio de los excursionistas y en esa dirección dirigió su investigación, pero le obligaron a cerrar el caso y sus archivos fueron clasificados. Una vez desclasificados los archivos del incidente con la caída de la URSS, estos supuestos archivos ovni no aparecieron con el resto. Ivanov insistía en que precisamente los suyos, se encontraban entre los “no desclasificables”



La teoría de Ivanov apunta a que durante la noche del 1 de febrero, varias esferas de color naranja, vistas por los excursionistas que fueron testigo y varios habitantes de ciudades de la zona, y de procedencia alienígena, sobrevolaron el campamento de los nueve esquiadores. Cundió el pánico y huyeron. Tal vez no les atacaran, pero en aquellos años el miedo a luces en el cielo estaba muy arraigado. Estamos en plena guerra fría… O tal vez sí les atacaron, obligándoles a huir de la tienda y abandonarla, escondiéndose en el bosque. Las heridas que sufrieron cuatro de los esquiadores, según Ivanov, podrían deberse a la colisión de una nave y el impacto de algún fragmento.
No se encontraron restos de ninguna nave, pero para Ivanov la respuesta está en la rápida actuación del ejército, que pudo llevarse los restos. Los primeros en encontrar el campamento fueron soldados soviéticos a bordo de un avión. Hasta que llegó el equipo de rescate del Instituto Politécnico y los civiles pasó al menos un día, porque ya se habían alejado de la zona, y desde un principio pensaban encontrarlos vivos.
La coloración de la piel y el cabello, la radiactividad en la ropa y la parálisis de los cuerpos, indicaban a Ivanov que fueron objeto de un ataque alienígena. También le parecía muy a tener en cuenta la ausencia de la lengua de Dubinina era similar a las mutilaciones de ganado.
Es curioso que esta afirmación venga de un militar. ¿Se lo creía realmente o intentaba tapar algún asunto del ejército?

El evento que ocurrió en el este sendero le otorgó el nombre de “El paso Dyatlov” en honor a los 9 esquiadores que perecieron ante estas circunstancias. El accidente fue horroroso, pero hasta la fecha no se ha podido mas que especular si la tragedia se produjo por culpa de un accidente militar y la mala suerte de unos jóvenes que estuvieron en el lugar y hora equivocada.

Un relato póstumo







Aquel joven que se salvó, Yuri Yudin, falleció hace cuatro años. Si bien pudo formar una familia, jamás pudo, supo o quiso olvidar el pasado. En un cuaderno personal encontrado luego de su deceso pudo leerse la frase: "Si pudiera hacerle una pregunta a Dios, sería ¿qué les pasó realmente a mis amigos aquella noche?".




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